Estar ti es creer que por andar enamorado de mi soledad, su
compañía es suficiente.
Y luego darme cuenta de que estoy en el camino equivocado
aunque voy nadando a favor de la corriente.
Estar sin ti es saber que debo regresarme pero seguir
caminando porque el trayecto recorrido es muy avanzado como para devolverme.
Es subir a la cima de una montaña con la misión de esculpir
un “adiós” en la piedra de lo imposible pero al llegar darme cuenta que las
herramientas las dejé en casa.
Es pedirte que regreses pero en el fondo suplicarle a Dios
que no me escuches porque se que apenas vuelvas recordaré porque sentí paz
cuanto te fuiste.
Es intentar ver el sol sin gafas al medio día, es arrojarle
hielo al aceite hirviendo para apagarlo.
Estar sin ti es lo que quiero querer, alejarme de ti es una
deuda que tengo con mi autoestima que he intentado postergar y así se me ha ido
consumiendo la vida. Pero de nada sirven mis intentos, porque ya tu hace mucho
que no estás aquí, aunque cuando te marchaste dejaste todos los recuerdos,
ellos son los hijos que nuestros cuerpos sudaron… y te extrañan, cada vez
crecen más porque todas las noches los alimento. ¿Cuando vendrás a ver a
nuestros recuerdos? Ellos no dejan de preguntar por ti y nunca se que decirles.